Malvinas: duros mensajes contra el país en la consulta.

Por Martín Dinatale. (*)

PUERTO ARGENTINO.- Hubo cientos de banderas del Reino Unido en las calles y un amplio despliegue del cotillón electoral británico en los bares, hoteles y casas. Todo se vivió como una verdadera fiesta en esta ciudad y en otras localidades del interior de las islas Malvinas. No se necesitaban demasiadas palabras para completar la postal: los gestos y mensajes fueron muy claros.

Durante la primera jornada del referéndum organizado por las autoridades locales para definir el estatus político de las islas, los votantes emitieron ayer una señal inequívoca al mundo: dieron señales evidentes de que quieren seguir siendo británicos, fustigaron duramente a la Argentina con mensajes ácidos y no se mostraron muy convencidos sobre la posibilidad de aspirar en el futuro a una eventual independencia.

Hoy continuará el plebiscito para saber si los isleños quieren seguir siendo un territorio de ultramar británico. Por la noche se conocerán los resultados, aunque no hay ninguna duda de que habrá un respaldo abrumador a mantener el actual vínculo con Londres y rechazar cualquier alternativa que los pueda relacionar con la Argentina.

Ayer se desplegaron cuatro centros fijos de votación en las dos grandes islas, ocho centros en otras pequeñas islas, un avión recorrió las zonas alejadas y cuatro móviles de votación se trasladaron entre las 8 y las 18 por pueblos y campos del interior.

La Misión de Observadores Internacionales contratados por las autoridades de las islas Malvinas acompañó a cada móvil de votación y estuvo en los puestos fijos.

El jefe de la misión de estos observadores, el colombiano Juan Henao, explicó a LA NACION que hasta anoche había votado más del 70 por cientodel electorado y que todo había transcurrido “con normalidad y en forma pacífica”.

Entre ayer y hoy están en condiciones de votar unos 1650 isleños de los 2500 habitantes que hay. Para hacerlo deben tener siete años de residencia y los documentos al día. Si bien entre los votantes hay argentinos y chilenos, ayer no se vio a ninguno frente a los centros de votación.

La primera muestra de que el sí ganará abrumadoramente en esta consulta la dio Graham France, un jubilado de 79 años que nació en Gran Bretaña y hace 23 años llegó a las islas Malvinas.

Nada pareció casual: este ex constructor de Sussex no sólo fue el primer votante del referéndum que se mostró sin tapujos por un resultado favorable del referéndum, sino que también abrió la puerta a una catarata de imágenes probritánicas que se repitieron a lo largo de todo el día.

“Vamos a mostrar al mundo y a la Argentina que somos británicos y que queremos seguir siéndolo”, expresó France a LA NACION. Tenía apenas un saco gris oscuro y el viento lluvioso sumado a los cuatro grados de temperatura no le hacía temblar la voz.

A las 10.01 terminó de votar en el Town Hall, el edificio donde funciona la Asamblea Legislativa, y detrás de él ya empezaban a hacer fila una veintena de isleños. Se arrimaban en familia o solos. Había entusiasmo entre ellos y sonrisas compartidas. La mayoría llevaba remeras, gorras, trajes, zapatos o cualquier atuendo que tuviera la bandera del Reino Unido.

En otros casos la alegoría en contra de la Argentina era más elocuente: se vieron remeras con inscripciones como “England 1 Argentina 0”, dibujos con el mapa de la Argentina y la palabra shit (mierda) o una casaca como la que mostraba Tedd, el dueño de una tienda de souvenirs , que decía: “Las Falkland [Malvinas] son británicas. Lo único que hay de la Argentina aquí son las minas. Peligro”.

Stephen Clifton, un capitán de barcos que nació aquí llegó a votar con sus dos hijos y no ahorró críticas hacia la Argentina. “Es imposible dialogar con el gobierno de ustedes. Además la Argentina se parece a la dictadura, que sólo saca el tema Falkland [Malvinas] para tapar sus problemas internos”, dijo a LA NACION.

El gobierno argentino rechazó de plano el referéndum realizado aquí. La embajadora argentina en Londres, Alicia Castro, calificó de “irrelevante” la consulta (ver aparte).

Es que para la Argentina el referéndum no sólo no fue convocado por las Naciones Unidas, sino que consideran a los actuales habitantes de Malvinas una “colonia implantada” y sin posibilidad de recurrir al recurso de autodeterminación de los pueblos que invocan los isleños en la ONU.

No obstante, los votantes ayer no sólo desoyeron los cuestionamientos de Buenos Aires, sino que insistieron en fustigar a la Argentina.

En medio de la votación se pudo ver una caravana de 87 vehículos, más caballos y motos con banderas de Gran Bretaña y carteles por el sí.

No hubo espacio para el disenso. La campaña por el no brilló por su ausencia. Nadie, al menos en público, se animó a opinar en contra del sí. Henao, el jefe de los observadores (grupo conformado por representantes de países alineados con Londres, pero también latinoamericanos), dijo que la ley de las islas Malvinas no prohibía la campaña por el sí durante la votación.

Los isleños también continuaron fustigando al Gobierno: “Es importante que la Argentina escuche nuestro reclamo y nos sume al diálogo en las Naciones Unidas”, dijo Dahiana Burucua, una uruguaya que llegó aquí hace más de 10 años.

Más directa fue Frina Bernsten cuando dijo que “parece increíble que el gobierno argentino nos ignore. Estamos orgullosos de ser ingleses y no nos vamos a ir”, dijo a LA NACION.

Esta conductora de la radio local fue una de las pocas que mencionaron la idea de la independencia como un debate “para más adelante”.

Por ahora, la mayoría de los isleños no sólo ve lejana la guerra de 1982, sino también el despegue de Gran Bretaña. Hay varias razones económicas, de defensa militar y de pertenencia a una bandera que explican estos motivos.

El referéndum se produce en uno de los momentos de mayor tensión entre la Argentina y Gran Bretaña. La Cancillería acaba de denunciar ante la ONU la militarización de las islas.

Londres rechazó esas acusaciones y criticó a la Argentina por las restricciones que afectan a los isleños, como la limitación de los vuelos chárter y las acciones para que los buques que se dirijan a las Malvinas no puedan hacer escala en puertos de países latinoamericanos.

Del editor: qué significa.

Los isleños están dando un paso decisivo en su objetivo de lograr un mayor grado de autodeterminación. La Argentina aparece impotente ante la consulta.

 

(*) La Nación, 11 de marzo de 2013.

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Archivado bajo Malvinas Argentinas, Medios, Noticias comentadas (de ayer y de hoy), Política

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