Malvinas Argentinas: 180 años de usurpación británica.

Un poco de historia. 

A continuación un texto de Mariano Pelliza sobre los actos de posesión argentinos antes de la usurpación británica (*).

“En el mes de enero de 1828, don Luis Vernet solicitó del gobierno de Buenos Aires, a cuyo frente se hallaba el coronel don Manuel Dorrego, la protección para el establecimiento de una colonia en la isla de la Soledad (Malvinas), así como la posesión y propiedad de esa isla y la llamada Shatenland, cerca de la costa de la Tierra del Fuego; agregando a esta solicitud el derecho exclusivo de la pesca en aquellas costas.

“La resolución del gobierno fue favorable al señor Vernet, concediéndole la propiedad de la pesca en todas las Malvinas y en la costa del continente al sur del Río Negro de Patagones.

“Para hacer efectivos estos derechos, el concesionario pidió un buque de guerra con qué vigilar aquellas costas y conducir algunas maderas desde Magallanes a las Malvinas.

“A fines de 1829, el señor Vernet comunicaba la toma de posesión de aquellas islas y de la Tierra del Fuego, avisando al mismo tiempo que se proponía hacer una expedición al Estrecho.

“Como consecuencia de la concesión acordada a Vernet, el gobierno prohibió, por decreto de 28 de octubre de 1829, la pesca de anfibios en las costas de la Patagonia.

“La soberanía argentina en aquella región estaba tan bien reconocida y aceptada que debiendo seguir hasta el Cabo de Hornos, en 1830, la corbeta de guerra L’Emulation, de la marina francesa, en una exploración geográfica, el cónsul general de aquella nación solicitó del gobierno argentino el permiso necesario para efectuarla.

“En 1831 la goleta Unicornio, bajo pabellón oriental, fue sorprendida en la pesca de anfibios, lo que dio ocasión a reclamaciones fundadas por haber sido aquel buque despachado con destino al Pacífico.

“Tan frecuentes abusos obligaron al gobierno a encargar la vigilancia de aquellas costas al comandante de Patagones, el cual comunicaba en 6 de julio de 1831 que había despachado a don Guillermo Robert para que recorriese la costa y apresase los buques pescadores.

“En 1832 se produjo un cambio de notas con el cónsul norteamericano por infracciones cometidas en la pesca de anfibios por buques de aquella matrícula. En una de esas notas el Ministro de Relaciones Exteriores de la Confederación Argentina, dijo:  Pero, ¿cómo ha podido cuestionarse de este derecho por el señor Slacum? ¿Ignoraba acaso que las islas Malvinas y las costas patagónicas con sus adyacencias hasta el Cabo de Hornos estaban comprendidas en el territorio demarcado por los reyes de España, para integrar el antiguo virreinato de Buenos Aires, erigido después en una nación por el voto y esfuerzo de sus hijos? ¿Podrá dudar el señor Slacum que el derecho adquirido por la corte de España a lo que había descubierto, conquistado, poseído y ocupado, hasta entonces, tanto en tierra firme como en las islas adyacentes a dicho virreinato, había asado como un título fundamental para los argentinos, desde que tomando un ser nacional e independiente se erigieron en Repùblica, del mismo modo que lo descubierto, conquistado, poseído y ocupado por Inglaterra en el territorio y costas del norte de América, ha pasado a sus hijos con el ejercicio jurisdiccional que los Estados Unidos apropiaron debidamente?

“El pensamiento de ocupar militarmente aquellas islas surgió de estas cuestiones.

“La goleta de guerra La Sarandí fue despachada al Estrecho de Magallanes y a la Isla de los Estados. El 10 de octubre de 1832 el teniente coronel don José María Pinedo, comandante de la expresada goleta, en cumplimiento de instrucciones reservadas tomaba posesión de la fortaleza y puerto de la Soledad en las islas Malvinas, haciendo extensivo el acto a las islas adyacentes, costa de Patagonia hasta el Cabo de Hornos y Tierra del Fuego.

“Es verdad que estas islas (Malvinas) fueron después violentamente ocupadas por Inglaterra, pero es verdad también que esa ocupación fue debida y oportunamente protestada por nuestro ministro plenipotenciario en Londres, doctor don Manuel Moreno. Esa protesta que fue hecha ante el señor Palmerston en 17 de junio de 1833, ha puesto a salvo nuestros derechos con arreglo a la ley de las naciones”.

 (*) Pelliza, Mariano, “La cuestión del Estrecho de Magallanes”, EUDEBA, Buenos Aires, 1969.

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